sábado, 25 de febrero de 2012

Yo me apunto










Probablemente hablo de utopía, y seguramente es  ir en contra de los avances aunque nos perjudiquen, es como poner de comer fabada a los cerdos.


Pero recordad por un momento, que años atrás, nuestras calles estaban repletas de tiendas y que las personas que regentaban esos establecimientos, conocían nuestros nombres, sabían del barrio y eran parte del barrio.

El mecánico conocía tu coche y te dejaba pagarlo a plazos, porque era un vecino más y te saludaba al pasar.

Cuantas veces me había enviado mi madre a comprar al spar del barrio una botella de aceite y un kilo de patatas y al pasar por caja decía: "me ha dicho mi mamá que lo apuntes en su cuenta".!!, Díselo eso ahora a un "Opencor"

La mercería, era como un ritual donde se juntaban las señoras a comprar hilos y pedir consejos para hacerse un vestido, o lana para un jersey, y de paso se echaban la tarde hasta ir a buscar a los niños al colegio.


La frutería, la carnicería, que te daba la receta del día y te comentaba que era más tierno, qué mejor para una buena olla de caldo, qué fruta era la del día y no de cámara.


La tienda de moda que te dejaba probar todo lo que quisieras y te decía, "¿te lo aparto?", y hacías tu armario poco a poco.


Aquellas bodegas, en las que comprabas el vino y el vermouth a granel, y de paso te tomabas unas aceitunas embarazadas de pimiento y los berberechos de una lata de kilo, con salsa de pimentón colorado

La tienda de electrodomésticos, la ferretería, el estanco...había de todo y a todos conocíamos por su nombre y él el nuestro y muchas veces, los secretos de cada familía.



Ahora, vamos a dar el dinero de nuestro esfuerzo a un mismo señor, el señor corty, el señor Midas, el señor gransuperficie...y ni siquiera conocen nuestro nombre, los dependientes son impersonales y no conocen el producto que venden aunque comisionen, Ya te puedes esforzar en saber la diferencia entre Siemens y Fagor, que lo único que saben es que cambian las letras y puede que el color.

Para probarte una pieza de ropa, te dan un llavero más grande que el bolso que pone las piezas con las que entras en el probador, nadie te aconseja si te queda bien o mal, y si tienes que arreglarlo de bajos, nadie sabe tomar las medidas, con lo que acabas pagando en otro sitio el arreglo que antes te hacían gratis ... o no, tomándote las medidas, mientras te decían amables aunque fuera mentira "te hace un culo perfecto!!!", o "menudo canalillo, vas a volver locos a todos los del barrio".

Salimos insatisfechos de nuestras compras, hartos de colas para pagar y al fin y al cabo, seguimos pagando a plazos pero con los intereses de una tarjeta con el nombre del establecimiento. 


Y hemos entre todos, destrozado al comercio de barrio, que hoy regentan orientales o Marroquíes, que son como poco, los que no duermen, no cierran y acudes cuando llega el domingo y no compraste aceite, o son horas ya de descanso y te acuerdas de que no compraste azúcar. Y nos permitimos, decir que "nos están quitando el pan". No lo quisimos!!

Ya han pasado las fiestas, ya hemos realizado la mayoría de las compras, pero... os habéis fijado que en los comercios de nuestros barrios, hay los mismos artículos, los mismos precios, y una persona que depende de nosotros para seguir teniendo un empleo?

Nosotros podemos cambiar el sistema, podemos hacer que vuelva una parte de lo que nos han robado en éstos últimos años, y hacer que nuestro barrio vuelva a tener vida, color, luz, alegría y que los puestos de trabajo sean de nuevo gracias a los que vivimos en él.

Si volviéramos a ser dueños de nuestra vida y economía, quizá, volveríamos a ser capaces de parar a los impositores, y quizá, volveríamos a saber decir NO, cuando un gobierno nos intenta canalizar.

 Yo me apunto.

2 comentarios:

  1. Al menos intentarlo, Enrique, yo no piso una gran superficie, y sintiéndolo por el inmigrante, elijo el que regenta un español, como dice el refrán, "un grano no hace granero, pero ayuda al compañero". Buenos Días

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